Los bordados de Otavalo marcan nueva tendencia en moda


eltelegrafo.com.- Silvana Dejo lleva puesto una blusa chifón de color melón con cuello en V, donde se visualiza un bordado con símbolos de origen otavaleño.

Su socia Soledad Bucaram luce una blusa de algodón con poliéster que tiene en su bolsillo izquierdo un bordado colorido con simbologías como la figura del pez que representa la fertilidad.

Silvana es de tez blanca, cabello rubio y ojos azules, mientras que Soledad tiene una cabellera negra y ojos oscuros.

Sus rasgos hacen que las prendas no pasen inadvertidas cuando reciben a sus clientes que llegan al local Candyland en la Piazza Samborondón en busca de Nativa by S&S Basics. No es la única marca de ropa en Ecuador que ha adaptado lo étnico a las prendas modernas. A escala internacional se ha convertido ya en una tendencia.

Silvana y Soledad cuentan que Nativa by S&S Basics surgió hace un año después de un viaje que hicieron a Otavalo. “Tuvimos que aprender de los otavaleños el significado de su simbología que están plasmadas en las etiquetas de cada artículo y también cada una de las formas del bordado”. Desde entonces llevan más de 1.000 prendas vendidas por pedidos en diferentes provincias e incluso en otros países. Sus costos varían entre $20 y $35.

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Carlos Tutivén, docente de Sociología de la Comunicación en la Universidad Casa Grande, explica que una de las herencias que dejó el posmodernismo de finales del siglo XX fue el multiculturalismo, una ideología de fin de siglo que veía con respeto y hasta admiración a las diferentes culturas, a las formas de vida, la diversidad étnica, más allá de las formas occidentales.

Señala que aunque en el presente este multiculturalismo entusiasta ya no sobrevive tras el atentado a las Torres Gemelas, ha quedado un remanente en el mercado, y especialmente en el de las modas. “Algunos símbolos de la religiosidad ancestral, la gastronomía autóctona, y hasta ciertos rituales indígenas, sobreviven, aunque resignificados, en los consumos híbridos de los sujetos occidentales.

La moda posmoderna asimiló lo étnico como una oportunidad de renovación y exotismo transcultural”. En 2013 Boem se convirtió en una de las primeras marcas de ropa en llevar los bordados a la alta costura. José Ricardo Peralta cuenta que junto con su esposa lanzaron una línea de chaqueta, abrigos, vestidos con tejidos otavaleños, bajo los precios desde 120 y hasta 200 dólares. Este año viajaron a Berlín en busca de la internacionalización. “Creemos en el conocimiento ancestral que son estas artesanías que llevan las comunidades a crear una interculturalidad. La idea de nuestros diseños es conectar las culturas. Es por esto que hacemos la fusión de un diseño moderno con estas artesanías. Con la moda puedes trascender un poco más.

Ahora que estamos en Alemania nos llena de orgullo ver puesto a una alemana una chaqueta con bordado de la cultura ecuatoriana. Algo que en Ecuador han empezado de a poco a valorar”. Según el semiólogo Hoover Mora, esta puede ser la oportunidad de tomar la vestimenta como una herramienta más de refuerzo de nuestra identidad.

Explica que para el extranjero, nuestros productos son muestra de talento y belleza… para nosotros, esta belleza se vuelve tan cotidiana y propia que no necesariamente implica una novelería. Sin embargo, no ha alcanzado la aceptación de uso cotidiano.

Esto se debe a que el empoderamiento viene de la aceptación, y en ese sentido, las prendas que se aceptan en nuestra identidad son aquellas que permiten su uso en nuestra realidad geográfica. Agrega que si se combinan elementos propios de identidad con productos de calidad de exportación, más allá del lucro merecido por la ruptura de un paradigma, se puede obtener el plus de la proyección de un elemento de nuestra identidad, pero con nombre propio y no confundido como el “Panamá Hat”.

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