A pesar del proceso de paz, refugiados colombianos no quieren regresar a su país


eltelegrafo.com.- Apenas comienza a hablar, su acento lo delata. Se llama Víctor, pero su apellido no puede ser revelado por su condición de solicitante de refugio. Son las 07:40 y en el bus que realiza el recorrido Marín-Carcelén (Quito) todos los asientos están ocupados. Con el afán de obtener dinero, el colombiano entrega a los pasajeros tarjetas con mensajes religiosos. ¿Por qué pidió refugio en Ecuador? Hace cinco años la guerrilla invadió su parcela en Corinto (Departamento Cauca) y lo desalojó. Se llevaron a su esposa y a sus dos hijas. Él escapó. El hombre, de 1,70 de estatura, cuenta esa historia mientras el bus avanza por la avenida Gran Colombia. Desde que Víctor llegó a Quito habita en una casa del Centro Histórico con otros compatriotas que aún no logran obtener el estatus de refugiados.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), la solicitud de ese estatus funciona como amparo de protección. No pueden ser deportados a su país de origen.

De acuerdo con el Viceministerio de Movilidad Humana, hasta abril, había 233.049 solicitudes de refugiado y se otorgó a 60.253 personas, de quienes 57.325 son colombianos. Víctor hace 5 meses consiguió un trabajo de ayudante de cocina, pero al estar “indocumentado” no mantuvo su empleo.

Al bajarse del bus, con algo más de $ 1, enciende un cigarrillo. Advierte que no regresará al país en el que nació, a pesar de que el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), semanas atrás, firmaron el cese al fuego bilateral. “Volver a Colombia sería buscar la muerte. Mi casa estaba en zona de conflicto”, dijo. Víctor no quiso dar más detalles de su vida. Se subió a otro bus.

La vida de Carolina Al otro lado de la capital, en el norte, Catalina recorre las calles para ofrecer servicios de limpieza de casas y masajes personales. En un bolso grande lleva guantes, delantal y aceites (en caso de que alguien se anime por el masaje). ‘Cata’, como le dicen los amigos, llegó hace 3 años y 7 meses. Advierte que no dará nombres ni lugares exactos. Ella busca obtener el estatus de refugiada y no quiere que la reconozcan, pues su esposo fue reclutado por la guerrilla. Ella estuvo en Cali, pero fue amenazada. “Nunca fue mi intención llegar a Ecuador, pero el desplazamiento siguió”. ‘Cata’ camina presurosa y cada vez que ve una casa grande toca la puerta. Vivir en Quito no es fácil. “La gente se asusta al oír mi acento, teme contratarme”. Mientras prueba suerte en otra residencia indica que no volverá a Colombia. “Aquí (Ecuador) no hay guerrillas, ni paramilitares, ni guerra de guerrilas”.

Ecuador -según el Acnur- es el país con el mayor número de refugiados en América Latina. El organismo mundial estima que alrededor de 1.300 personas entran por la frontera norte. Para Tatiana Guarnizo, coordinadora del capítulo Ecuador del Foro Internacional de Víctimas de Refugio por el Conflicto Armando Colombiano, una de las razones por las que Ecuador tiene mayor cantidad de refugiados es porque su frontera es más accesible que la de Brasil y Perú. “La gente viene con lo que trae puesto”.

No desean regresar a su país Hace 15 años, Edgardo Martínez vive en Quito. Llegó un año después de la implementación del Plan Colombia. Consiguió su carné en 8 meses. Él trabaja como contador en una empresa que vende ropa por catálogo. Se casó con Luisa Terán, una quiteña de 33 años y actualmente tienen dos hijas. Este colombiano tiene una vidanueva en Ecuador. Tampoco desea regresar a su país, pues tiene un proyecto para abrir una empresa de venta de accesorios para mujeres.

Gabriela García, asesora jurídica del Servicio Jesuita de Refugiados en Quito, explica que los extranjeros tienen 90 días para solicitar refugio. Piero Chiara, quien trabaja en una organización para refugiados, agrega que, en algunos casos, el proceso de solicitud dura años.

Tras ver por televisión el acuerdo celebrado en Cuba, Guarnizo conversó con sus coterráneos. Coincidieron en que no tienen idea de retornar a su tierra. Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, visitó Ecuador como parte de su primera gira por América Latina.

El funcionario comentó que a pesar de las expectativas generadas por el acuerdo de paz, el 95% de los refugiados colombianos en Ecuador expresó su deseo de continuar en el país. Según Grandi, las negociaciones de paz han provocado un ligero descenso de solicitudes de refugio en Ecuador. En 2015 se recibía, en promedio, 500 pedidos cada mes. Pero en el primer semestre de este año, la cifra se redujo a 400. Por su parte, el canciller Guillaume Long informó que no se pedirá a los refugiados colombianos salir del país. (I)

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