Insomnio: el trastorno del sueño más común


Dentro de los trastornos del sueño, el insomnio es el más común. Este padecimiento se define como la dificultad para intentar o mantener el sueño durante la noche, además de la sensación de no tener un sueño reparador.


Más de la tercera parte de nuestra vida la ocupamos en dormir. El sueño se considera como un estado fisiológico donde se reduce el nivel de conciencia, temporal y reversible a los que se le suma cambios en diversas funciones del cuerpo humano. De un 30-40% de la población en general puede padecer insomnio en algún momento de la vida. El insomnio compromete la calidad de vida en varios aspectos como: educativo, laboral y social.

Los médicos aplican criterios para el diagnóstico del insomnio que son: latencia del sueño con un tiempo mayor a 30 minutos, tiempo total de vigilias nocturnas que abarcan más de 30 minutos, tiempo total del sueño durante la noche menor a 6,5 horas y síntomas por la falta de un sueño reparador durante el día.

Los síntomas que se presentan en la mañana por la falta de un sueño reparador son: cansancio, fatiga, dolor de cabeza, cambios en el estado de ánimo, problemas gastrointestinales, pérdida de la motivación en las actividades, tensión y falta de concentración.

Con lo que respecta al tratamiento, el insomnio necesita una estrategia terapéutica dependiendo de cada paciente. Existen alternativas dentro del tratamiento no farmacológico, como terapias cognitivo-conductuales y medidas para una buena higiene del sueño, que incluyen:


1. La cama es exclusiva para dormir, no la use para: comer, trabajar o ver la televisión, así como tampoco el uso de computadoras portátiles, teléfonos celulares y tablets. 2. Dormir aproximadamente de 7 a 8 horas para sentirse descansado, por lo que es recomendable no pasar más de ese tiempo en la cama. 3. Establecer horarios para la hora de despertar. 4. Una siesta breve de hasta media hora es recomendable por la tarde, pero una siesta larga de 2-3 horas interfiere en el sueño por la noche. 5. La actividad física regular y moderada por la tarde es favorable para el sueño nocturno. 6. Después de cenar no se debe estudiar ni trabajar, es recomendable realizar estas actividades por la mañana de ser posible.

7. No tomar bebidas con cafeína como el café y té durante la tarde y noche. 8. No fumar antes de dormir. 9. Una pequeña cantidad de vino o cerveza en la cena no alteran el sueño. 10. No se debe acostar a dormir luego de una cena copiosa, así como tampoco ir a dormir con mucho apetito. 11. La habitación debe tener una temperatura y oscuridad que faciliten conciliar el sueño. 12. Si las preocupaciones no le permiten dormir, levántese de la cama y realice alguna actividad que genere distracción como la lectura y regrese a la cama cuando sienta sueño. 13. Ciertas actividades relajantes como un baño en agua tibia facilitan el sueño.


Si luego de aplicar el tratamiento no farmacológico no hay resultados positivos, el médico considerará el uso de un fármaco dependiendo de cada paciente. Por lo que es fundamental recordar a la población que no se deben automedicar para tratar esta patología.