Tensión en parroquia rural de Urcuqui por asesinato de un joven


En Buenos Aires se vive un ambiente tenso, de eso no hay duda, lo comentan

los habitantes de esta parroquia rural del cantón Urcuquí y las autoridades lo saben. Desde que la minería aterrizó en esta zona en diciembre del 2017, el apacible pueblo dio un giro de 180 grados. “Se acabó la paz que teníamos antes”, sostiene Miguel Tirira, presidente de la Junta Parroquial. 

El último susto que vivieron fue el asesinato de un joven de 15 años de edad, cuyo cadáver fue localizado el sábado 16 de junio de 2018 en un terreno. Aunque Tirira reconoce que esa muerte no es producto directamente del conflicto minero, afirma que desde que llegaron los extraños al pueblo, este ya no es el mismo y todo lo que está al margen de la ley ha tomado cuerpo.

A Nelson V. lo encontraron sin vida la noche del sábado. Su familia comentó que había desaparecido hace 5 días sin dejar rastro. El cadáver presentaba varias heridas producidas con arma corto punzante en la espalda, la oreja e incluso en la cabeza. Fredy Manosalvas, teniente Político de Buenos Aires, confirmó el hallazgo y entregó el cuerpo a elementos policiales. 

Moradores del lugar comentan que el ilegal negocio de las drogas rodearía la trágica muerte del adolescente, cuyo cuerpo fue llevado a la morgue del hospital San Vicente de Paúl, a donde se acercaron los familiares para los trámites de ley. En la cuenta de Twitter, la Gobernación de Imbabura informó sobre la captura de un ciudadano, “que según las investigaciones, estaría involucrado”.

CONFLICTO 

Esa noche del sábado centenares de habitantes de la parroquia dieron rienda suelta a su indignación. Destruyeron un improvisado burdel que funcionaba en la cabecera parroquial, rompieron refugios de plástico y golpearon con palos algunas camionetas en las que presuntamente trabajan los mineros.

Las autoridades parroquiales lograron controlar la situación, que estuvo a punto de terminar en un intento de desalojo a todo foráneo que permanece en el lugar. Tirira dice que esperan que las autoridades que tienen bajo su cargo el tema de seguridad actúen, y tomen el total control de la jurisdicción. Caso contrario la turba que se empezó a encender el sábado, podría cobrar fuerza, con consecuencias impredecibles.