“Los helados de la Bolívar”, cincuenta años de tradición ibarreña


Ibarra al ser un lugar con clima cálido es inevitable que las personas degusten de los tradicionales helados. El asistir a las heladerías icónicas de la ciudad para refrescarse, es una de las actividades favorita de los ibarreños.


La gastronomía de un lugar es lo que forma parte de la cultura de una ciudad. Esos aromas, sabores y texturas que perduran en la memoria de un pueblo, convirtiéndose así en una tradición. Este es el caso de “Los Helados de la Bolívar, una heladería que se ha mantenido a través del paso del tiempo, con su tradicional helado de máquina.

Se encuentra ubicada desde hace 50 años, en la calle principal de la ciudad, la cual lleva el mismo nombre. Hipólito Páez, uno de los propietarios del lugar, describe a la heladería como un icono de la ciudad y de su gente, ya que se ha mantenido durante varias generaciones brindando sus productos y servicio de calidad a los ibarreños.


“Los Helados de la Bolívar” es reconocido por su tradicional helado de máquina en sabor a mora y guanábana, él cual viene cubierto de jalea de mora y acompañado por una pequeña galleta. También ofrece helados de paila naturales en diferentes sabores, que son realizados por ellos mismo, waffles, ensaladas de frutas, jugos, fresas con crema, entre otros. Además de sus tradicionales helados, también posee opciones bajas en calorías y azúcar para las personas que deseen mantener la línea o deben llevar una dieta baja en dulces. Hipólito menciona que próximamente la heladería estará incursionando en nuevos productos gastronómicos, como lo son: las micheladas de sabores y los helados fritos.


Este negocio al encontrarse ubicado en pleno centro de la ciudad, brinda un producto a precios asequible a su público. Sus helados tienen un costo que va desde los cincuenta centavos hasta los tres dólares, dependiendo de los acompañantes, ad


“Los Helados de la Bolívar” le esperan gustosos de recibirle de lunes a domingo desde las nueve de la mañana hasta las siete de la noche, en la calle Bolívar y José Miguel Oviedo, media cuadra antes de llegar al parque Pedro Moncayo.