Aumento de depresión en adultos y niños ecuatorianos por COVID-19


La pandemia por COVID -19 ha impactado en la salud mental de innumerables personas a escala mundial. No ha sido fácil cambiar las rutinas de un día para otro, y esto sumado al aumento de desempleo, el aislamiento, pérdidas de familiares y la pobreza, ha dejado muchos estragos como la depresión, que es una de las principales causas de suicidio a escala mundial.

Según la Organización Mundial de Salud (OMS), el 4,4% de la población mundial, es decir 300 millones de personas tienen problemas de depresión, y como consecuencia de esta patología sucede una muerte cada 40 segundos, es decir que, 800 mil personas que sufren depresión se quitan la vida cada año.

En Ecuador, no existe una política clara respecto a la importancia de la prevención de esta patología, hay además mucho desconocimiento social, pues para la salud mental se destina menos del 2% del presupuesto del Ministerio de Salud Pública (MSP). La última investigación acerca de la depresión según Datos del Observatorio Social del Ecuador, desde el 2014 hasta el 2019, se ha constatado que más de 5.300 personas se han suicidado en el país, lo que equivale de 2 a 3 suicidios por día y de manera paralela los datos también resaltan que por cada suicidio existen 20 intentos aproximadamente.

Además, se ha evidenciado que desde el inicio de la crisis sanitaria los casos de suicidio en Ecuador han aumentado, solo a noviembre del 2020 el ECU-911 registró 220 suicidios y 429 intentos durante la pandemia; las ciudades con mayor número de incidencias fueron Guayaquil, Quito y Santo Domingo. En el caso de intentos de suicidios prevalecieron las ciudades de Quito, Cuenca y Guayaquil.


Ante esta dura situación la depresión está presente y es por ello que expertos del Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón de Jesús advierten que la pandemia seguirá afectando con fuerza la salud mental de la población de Ecuador, uno de los países más golpeados por el Coronavirus en América Latina. Confusión, temor, incertidumbre y los duelos por la muerte de seres querido, se han convertido en los estresores sociales más agresivos que están sufriendo las personas.


El Dr. José Luis Ibáñez, médico psiquiatra, menciona que la depresión es un trastorno que se clasifica en endógena y reactiva. En el caso de la depresión endógena se desarrolla sin que podamos identificar un evento negativo desencadenante concreto, a diferencia de la depresión reactiva que surge como respuesta a estresores importantes como una situación de duelo, pérdida del empleo, rupturas afectivas entre otros.

La depresión principalmente se identifica por los trastornos del ánimo que son los más cambiantes como la tristeza cuando ha durado al menos durante dos semanas y se acompaña de otros síntomas como dificultad para disfrutar las actividades, falta de energía, insomnio, falta de apetito, ideas de minusvalía y de muerte.

A medida que continúa la pandemia, debemos estar más atentos de la salud mental tanto en nosotros como en los seres que nos rodean, debido a que los síntomas que se presentan en los seres humanos varían ya sea un niño, adolescente, adultos o personas de la tercera edad.

Por ejemplo, el Dr. Ariel Acosta, psiquiatra pediátrico menciona que en situaciones infantiles depende mucho de la edad del niño y de la etapa de desarrollo en que se encuentre, generalmente porque la patología es multifactorial ya que pueden combinarse los: factores biológicos que pueden ser hereditarios; factores psicológicos si el niño es introvertido, tiene dependencia emocional, baja autoestima o dificultad para adaptarse al cambio; factores ambientales como el acoso escolar, difusión familiar o problemas en casa como presencia de enfermedades y factores socioculturales como la pobreza.

Según la OMS aproximadamente uno de cada 20 niños y adolescentes tendrá un episodio depresivo antes de cumplir los 19 años, situación que comenta el Dr. Acosta le es familiar debido a que en su práctica clínica se ha visto un incremento de casi un 50% de niños y adolescentes con esta patología. En el año 2019 el INEC reportó 232 fallecidos en el Ecuador, por lesiones autoinflingidas intencionalmente en niños y adolescentes entre 5 y 19 años que, aunque no es una cifra directa de depresión, si está muy relacionada.

Los cambios que ha involucrado la pandemia y el confinamiento como el distanciamiento social y la dificultad de hacer actividad física regular, son factores que agravan la depresión y una vía para que aparezcan nuevos casos de esta enfermedad. Los jóvenes y las mujeres han sido los más afectados. Es por ello que las personas que tienen esta patología dependen del apoyo familiar y que de que el Estado brinde mejores oportunidades y mejores condiciones de vida, sumado a que estas enfermedades son crónicas y su tratamiento es por un periodo largo.


El Dr. Rubén Chiriboga, director del Instituto Psiquiátrico Sagrado Corazón de Jesús, menciona que mensualmente atienden un promedio de 1.200 consultas, entre ellos pacientes hospitalizados y de tratamiento únicamente ambulatorio. Los problemas de salud mental son varios y como avanza la pandemia, la situación de depresión especialmente puede agraviarse si no se toman los correctivos necesarios. En este contexto es importante que las personas concienticen sobre su situación actual o a su vez estén alertas a las señales que pueden presentar personas de su entorno y acudir a médicos especialistas para tratar el tema.